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La era de la hiperconexión: 7 consejos para construir relaciones significativas
La tecnología ha transformado la forma en que nos relacionamos, interactuamos y nos conectamos con otras personas.
Basta este dato estremecedor para dimensionar la prioridad que merece la salud mental. El fin debe ser visibilizar y concientizar sobre este tema que ha sido tan estigmatizado y discriminado a lo largo de la historia, sobre todo ahora que vivimos en un mundo hiperconectado que parece no dar tregua, pues ¿quién no tuvo un sobresalto con el apagón de la familia Facebook?
Es vital exigir a las personas que lideran los Estados y las empresas de alto impacto social (sí, hablamos en especial de Mark Zuckerberg) que consideren los padecimientos mentales como una prioridad. Sin dejar de lado la importancia del autocuidado en pro de la salud mental, a través de técnicas que ayuden a aminorar o evitar cuadros de ansiedad y estrés como el detox tecnológico.
Si bien las ventajas de las nuevas tecnologías son innumerables, también lo son sus riesgos. Tomarlo con seriedad es primordial, pues, según Branch, en México, las personas pasamos más de nueve horas conectadas a internet. Por ello, la enorme responsabilidad que tienen quienes dirigen las plataformas más usadas —como Facebook e Instagram— con la sociedad, en especial con las juventudes.
El exceso de tiempo invertido en los dispositivos digitales puede deberse a un neurotransmisor y a la adicción a su efecto: la dopamina, también conocida como la sustancia del placer.
Cuando un deseo se hace presente, la dopamina se libera y genera placer a modo de recompensa una vez que el deseo se ha satisfecho. Esto desencadena un “circuito de recompensa”, lo cual provoca que una persona repita acciones que liberen este neurotransmisor por la necesidad de experimentar esa sensación placentera.
Es sencillo ejemplificar esto si recordamos el icono rojo de las notificaciones en las redes sociales y el sentimiento de deseo de verlas e interactuar con ellas de inmediato, pero el asunto no para ahí, sino que lo hacemos una y otra vez en lapsos cortos de tiempo de forma casi adictiva. La búsqueda de esa sensación de placer recae en comportamientos compulsivos como la incapacidad de desconexión digital... A menos que suceda algo como el apagón de Facebook, Instagram y Whatsapp el lunes 4 de octubre de 2021.
Esta interrupción de los servicios de Mark Zuckerberg, que duró casi seis horas, evidenció la importancia que tienen estas herramientas de comunicación en nuestros tiempos. Con cada hora que pasaba la tensión aumentaba. Y, aunque en realidad fue poco tiempo, los millones de personas usuarias pensamos en la extraordinaria posibilidad de que dejaran de existir estas redes así de pronto, ¿volveríamos a las llamadas y a los SMS?
Si este colapso del gigante de las redes sociales te causó malestar, fue la abstinencia de dopamina. Así que es necesario reconsiderar el papel que juegan en nuestra vida estas herramientas de la comunicación inmediata. Pues, algunos de los padecimientos más comunes y preocupantes por el abuso de la tecnología son:
• Estrés
• Ansiedad
• Depresión
• Síndrome del Túnel Carpiano (padecimiento que afecta al nervio que va de la mano al antebrazo).
El detox o desintoxicación digital es un método al que las personas recurren en beneficio de su salud mental y física. Consiste en abstenerse de usar dispositivos tecnológicos como smartphone, tabletas y computadoras. El objetivo es que la persona conecte consigo misma y con su entorno.
Esta práctica trae grandes beneficios, por ejemplo: reduce de manera considerable el estrés y la ansiedad, mejora la calidad de sueño, aumenta la atención y reduce el desapego a la tecnología. Sin embargo, como cualquier cambio en nuestra vida diaria, tiene que implementarse de manera gradual.
La tecnología ha transformado la forma en que nos relacionamos, interactuamos y nos conectamos con otras personas.